sábado, 19 de junio de 2010

Daniel Fortea

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Daniel Fortea, cuyo nombre completo era Daniel Fortea i Guimerà (Benlloch, España; 28 de Avril de 1878 Castellón, España; 5 de Marzo de 1953) fue un guitarrista, compositor y pedagogo español. 

En la casa que actualmente ostenta el nº 20 de la calle de la Virgen del Adyutorio, en Benlloch, nació el 28 de Abril de 1878 en el seno de una familia humilde, Daniel Fortea Guimera, cuarto hijo del matrimonio formado por D. Ramón Fortea Gallén y D.ª Dolores Guimera Salom.

Al mismo tiempo, el maestro instruye a los niños y jóvenes del pueblo en el arte de los sonidos, formando músicos aficionados para aumentar las filas de la joven banda de música local. Ramón el mayor de los hermanos fue Director de la citada banda, según el propio Fortea cuenta en una entrevista realizada en Radio Madrid.

Daniel Fortea manifestó muy pronto su afición a la música: solfeo, instrumentos de viento y de cuerda. se cuenta que aprendió a tocar el Clarinete, la bandurria y la guitarra; ya mayor aprende el piano y fundamentos del violín. Poco se sabe de los años de niñez y adolescencia de Fortea, ignorándose si residió en Benlloch hasta llegado el momento de prestar el servicio militar, que realizo en la misma capital de la plana. En el cuartel formó parte de la banda militar. Los primeros textos guitarrísticos de que se sirve Daniel Fortea, serán los de Fernando Sor, Dionisio Aguado y Napoléon Coste, entre otros de menor renombre.

Con 20 años cumplidos y  precisamente durante su época de soldado cuando tuvo la suerte de conocer al que sería su gran maestro y quien le marcaría la pauta a seguir durante toda su vida: Francisco Tárrega.



   Desde 1898 a 1909 frecuenta a Tarrega cuyas lecciones y sugerencias  recibe en compañía de sus íntimos amigos y compañeros, Miguel Llobet y Emilio Pujol. No solo fueron lecciones técnicas las recibidas por Fortea de Tarrega sino, también, amor a la música en general, dedicación docente, humanidades... De esta época tan solo se conservan algunas cartas de Tarrega dirigidas a Daniel Fortea. Una nos da a entender que Fortea dirigía una rondalla en Castellón. En Valencia, Fortea pasaba temporadas frecuentando una tertulia musical a la cual asistían los mas prestigiosos guitarristas, aficionados y demás amigos y curiosos. Las sesiones se celebraban en el estanco del guitarrista aficionad Miguel Loscos, cerca del río Turia, en la plaza del Príncipe El sistema de reuniones era similar a lo que sucedía en el establecimiento de Léon Farre en Barcelona, a donde acudían a escuchar a Tárrega.


Aquí, en el estanco de Loscos, llegó a asistir un niño, gran amante de la Música y que luego sería el más prestigioso pianista de los tiempos modernos: José Iturbi. Al morir Tarrega, Fortea se instala en Madrid siendo resonantes éxitos sus actuaciones en el Teatro de la Comedia, Ateneo y Circulo de Bellas Artes, entre otros. Al mismo tiempo crea su propia academia de guitarra y los fundamentos de lo que habría de ser su famosa " Biblioteca Fortea", archivo-colección de obras musicales publicadas, preferentemente, para guitarra. Esta magna colección de partituras tendría una especial aceptación y difusión universal sin parangón hasta la fecha.

 El amor que Daniel Fortea manifestó en todo momento hacia Francisco Tárrega tuvo su continuación hacia la familia de este, prestando todo tipo de ayuda y consejo; así lo demuestran algunas cartas y escritos por Francisco, hijo del preclaro guitarrista, desde Barcelona donde trabajaba como administrativo en el Ayuntamiento de la Ciudad Condal. unas cartas hacen referencia al interés manifestado por Fortea respeto al estado de salud de su Maestro; otras, muerto ya el de Villarreal, agradecen las gestiones llevadas a cabo por Fortea encaminadas a la realización de ciertos actos en honor del mejor de los guitarristas. Durante los primeros tiempos de su estancia en la capital de España, Daniel Fortea busca los recitales como aquello muy preciado que ofrece para hacer valer sus virtudes intentando sentar la guitarra en esta plaza, donde Tarrega no prodigó sus conciertos.

Una vez considerado, por múltiples motivos, un madrileño más, y cuando su nombre era archiconocido, Fortea da la impresión de que rehuye las apariciones en publico para dedicarse a sus otras múltiples facetas. Los propios Reyes de España manifiestan su deseo de conocerle y escucharle, a tal efecto se le prepara un saloncito en el Palacio Real como siguiendo las instrucciones o el gusto del propio concertista. terminado el recital la Reina Madre, Dª Maria Cristina de Borbón, comentó " Donde esta Fortea no hace falta ninguna orquesta". Esta frase fue muy divulgada y comentada por todo el país. Su alteza Real, la infanta Isabel, cariñosamente conocida por "La Chata", tuvo en muy alta estima a Fortea, tanto es así que, cuando coincidían ambos en algún concierto o acto público, D.ª Isabel corría solícitamente a saludar a nuestro artista. También se dice que S.A.R. llamaba cariñosamente a Daniel con el diminutivo de "Forteita".

Precisamente, cuando se disponía Fortea a ser nombrado profesor de las infantas, ocurrió el advenimiento de la Republica. Fue esta una de tantas y tantas ocasiones en la que el Destino dio la espalda a tan genial músico y excelente persona. En 1934 se da un hecho anecdótico en la vida de Fortea: Serafín Ballesteros, quien tendría mas tarde gran prestigio por sus estudios de filmación cinematográfica, es gran aficionado a la guitarra y recibe clases periódicas del Maestro. Serafín queda maravillado al escuchar los "Cuentos Infantiles" compuestos por Fortea. Ya metido en el mundo del cine, Serafín tiene la idea de crear un pequeño guión para la realización de una posterior película. La cinta llevó por titulo" Un Cuento de Navidad". Aquí Daniel Fortea es el padre de una niña bellísima; son pobres y llegan las fechas conmemorativas del nacimiento de Jesús; la niña desea unos juguetes que el padre no puede adquirir, pero éste duerme a la niña con el mejor de los obsequios: la música de guitarra. La citada película es muy corta y de argumento sencillo. Dirige el rodaje José Luis Sáenz de Heredia.

 Daniel Fortea siguiendo el ejemplo de su Maestro, consagra su vida a la guitarra y a enriquecer su propia personalidad; a honrar la memoria de quien tomó clases y ejemplos interpretando en todo momento sus conciertos las obras del venerado guitarrista y viviendo de modo tan similar que parecía una copia exacta. " Fortea parecía un santo", nos dice Segundo Pastor, añade, muy emocionado: "Cuando cayo enfermo fui avisado y , al llegar, el Maestro me tomó la mano fuertemente y quiso decirme algo.... palabras que no salieron de su garganta o que fueron tan débiles que me resultaron inaudibles.".

 El propio Francisco Tarrega Rizo, en Interviú realizado por José del Castillo, en "Solidaridad Nacional", de fecha 25 de Marzo de 1950, manifiesta que los dos únicos continuadores del arte de Tarrega fueron Daniel Fortea y Emilio Pujol. También apunta que estos dos grandes de la guitarra han sido los únicos compositores que han aportado su genio creador al repertorio mundial del instrumento con piezas de alto nivel artístico. A partir de los años cuarenta las apariciones del distinguido hijo de Benlloch son escasas, o por lo menos, no tienen la resonancia de antaño. hubo un mal entendido, de matiz político, y viéndose el Maestro de tal modo implicado que fue detenido y encarcelado injustamente.

En Ocaña escribe bellas páginas musicales de entre las que destaca la celebérrima "Balada", Opus 47, compuesta el 12 de noviembre de 1947, producto de una sublime inspiración musical, poética, espiritual.... Y fue un discípulo de Fortea quien intervino para que la injusticia tuviera fin consiguiendo que este fuese puesto en liberta; se trata de Ramón Roncal Gonzalo quien cuenta: " en una de mis visitas a Madrid me dijeron que Fortea estaba encarcelado. Preguntando el motivo, vi que le habían liado ciertos políticos que, con la excusa de escuchar un concierto privado, realizaron una sesión clandestina en su casa. La policía fue enterada y todos fueron detenidos".

 El 5 de Marzo de 1953 muere en Castellón, como consecuencia de una insuficiencia circulatoria aguda, en la casa nº 7 de la calle de Pelayo. La edad que figura en su partida de defunción es de 75 años, lo cual demuestra que nació el 1878.

 En el cementerio de Castellón, reposan sus restos mortales, tan cerca de los de Francisco Tárrega, que es de suponer mantengan ambos diario, ininterrumpidamente y eterno coloquio en la paz que Dios otorga a los espíritus sencillos, bondadosos, sabios.. que supieron caminar en la vida, haciendo de la propia un ejemplo a seguir en todos los aspectos.

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